Avisar de contenido inadecuado

Zona de confort

{
}

Antes de empezar vean este vídeo:

Soy profesor desde hace más de 20 años. He trabajado en la escuela pública, privada y concertada, en Primaria, ESO, FP, CFGM, BUP,… He conocido muchas salas de profesores y he compartido espacios y vivencias con muchos profesionales de la educación. Una de las cosas que más me ha llamado siempre la atención es los esfuerzos de los docentes por encontrar la rutina. Vivimos en un entorno cambiante, en constante evolución: Cada año distintos alumnos, distintos cursos, cada pocos años distintos equipos docentes o equipos directivos, cada cierto tiempo nuevas leyes, nuevas programaciones, y sin embargo, el esfuerzo de los profesores por encontrar la “rutina salvadora” no cesa.

La rutina, parte importante de la zona de confort, siempre tan denostada, en realidad es maravillosa: nos da mucha seguridad, es nuestro ancla: una manta con la que taparnos, un pulgar que chupar cuando las situaciones empiezan a descontrolarse. La zona de confort de los profesores se encuentra alrededor de sus hojas de ejercicios, sus apuntes, sus PowerPoint y se aferran a ellos como Jack Dawson a su tabla de madera. Cada año la misma clase, la misma hoja de ejercicios, el mismo dictado, la misma redacción, el mismo trabajo sobre el mismo libro.

Yo creo que nunca he tenido zona de confort, o al menos nunca me he quedado mucho tiempo en ella. Me pregunto qué hay en la zona de pánico de un profesor, ¿qué monstruos la habitan? Probablemente el miedo a no saber, a equivocarse, a no dominar el entorno, pero también otros propios y exclusivos de la profesión: ¿Seré capaz de controlar a los alumnos en un entorno que no domino? ¿Y si los alumnos saben más que yo? (pensemos en entornos digitales)

Lo que la mayor parte de los docentes ignoran es que los alumnos están deseando que les llevemos a nuestra zona mágica, que les sorprendamos, que les preguntemos, que les pidamos ayuda para conquistar esa zona mágica en la que las reglas viejas empiezan a difuminarse y todos nos colocamos en posición de aprender. Al final, nuestro día a día debería convertirse en nuestra zona de aprendizaje.

Al fin y al cabo, ¿a qué se va a un colegio si no es a aprender?

(Esta entrada forma parte del primer trabajo que hago para el título propio de Experto en Flipped Classroom que estoy cursando en la UNIR)

{
}
{
}

Deja tu comentario Zona de confort

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre