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Johann Bernoulli. Un gran tipo.

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Del mismo modo que los Bach son una dinastía de músicos, con más de 35 miembros dedicados a la música en varias generaciones, los Bernouilli fueron una familia que brilló en las matemáticas del siglo XVII.

Los primeros Bernouilli matemáticos fueron Jakob y Johann, que al hilo del recien descubierto cálculo diferencial de Leibniz  hicieron importantes descubrimientos en matemáticas, Johann, el pequeño, fue el mas destacado de los dos y con diferencia, uno de los peores caracteres de la historia de las matemáticas.

Los dos hermanos Jakob y Johann tenían una relacion… bueno, en realidad no la tenían. Durante toda su vida estuvieron en constante disputa, en público y en privado. Todo empezó con los famosos dos problemas que Johann planteó a la Royal Society, y que finalmente resolvió Newton. Jakob solo fue capaz de resolver el primero, y Johann se burló de él en público, a lo que Jakob respondió haciendo público que fué él quien inició a Johann en las matemáticas: “Solo sabe lo que yo le enseñé”. Llegó a decir.

Cuando Jakob murió en Basilea (Suiza), Johann se encontraba trabajando en Groningen (Holanda). Cuando supo de la muerte de su hermano recogió sus cosas a toda prisa para volver a Basilea lo antes posible y reclamar el puesto de Jakob en la universidad, lo que consiguió con grandes esfuerzos al cabo de varios meses.

Tan mala era la relación entre hermanos, que en su testamento, Jakob, legó todos sus papeles a su sobrino Nicolás, a condición de que Johann jamás los leería, cosa que Nicolás cumplió. Johann, al enterarse, despreció los papeles de su hermano diciendo que no había nada de interés en ellos, pero intentó por todos los medios ( y cuando digo todos quiero decir TODOS)  hacerse con ellos y al no conseguirlos, su reacción fue desheredar a su propio hijo.

Johan tuvo tres hijos: Nicolas, Daniel y Johan II, que le dieron motivos suficientes para sentirse orgulloso de ellos. En concreto, en 1734, Johan padre presentó unos trabajos a la Academia de Ciencias de París con motivo del concurso anual, y su hijo Daniel, sin decir nada a su padre hizo lo propio. Como ya estarán suponiendo, el hijo se llevó el premio dejando al padre con un palmo de narices. Johann hizo lo que se espera de un padre orgulloso de los éxitos de su hijo: Echarle de casa y prohibirle volver a ella. A raíz de esto Daniel arrastró durante toda su vida una depresión.

Pese a lo que pueda parecer, Johann admiraba (envidiaba, en realidad) mucho el trabajo de su hijo Daniel. Tanto lo apreciaba que recogió todas sus ideas sobre Mecánica de Fluidos y publicó un libro presentandolo como si fuera suyo. Esto no ayudó mucho a mejorar la relación entre padre e hijo, que para entonces ya no se hablaban ni por carta, y cuando Daniel supo de la existencia del libro de su padre se apresuró a publicar otro con su propio nombre. La disputa se complicó cuando el padre denunció al hijo ¡por plagio!

Ese era Johann Bernoulli. Un tipo tan pagado de si mismo y con un ego tan grande que mandó que en su tumba se escribiera: Aquí yace el Arquímedes de su tiempo. ¡Ahí queda eso!

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